viernes, 27 de marzo de 2015

Crema y aperitivo de garbanzos





Hoy os traigo un dos por uno, para los amantes de los garbanzos. Dos formas de tomarlos, como rica crema y como picoteo, geniales ambas. Las recetas las he sacado de dos blogs que me tienen enamorada. El primero, Cocotte Minute, que tiene ideas de los más sencillas pero siempre muy “cocotte” y que se hacen en tiempo récord. El segundo, Danza de Fogones, el blog de cocina vegana que descubrí hace pocos meses y que me tiene enganchada con sus fantásticas fotos e ideas tan originales para alguien carnívora por naturaleza como yo.

Vamos con la primera receta, una crema de garbanzos sencilla que es ideal como primer plato y como cena ligera. Vosotros elegís.



Si queréis ver la receta original de Rosa, pinchad aquí.



Y esta es la mía:



INGREDIENTES

Dos botes de garbanzos cocidos o 800 gramos previamente en remojo

Dos patatas

Una cebolla

Un tomate

Cuatro zanahorias

Dos hojas de laurel

Dos pastillas de caldo vegetal

Una cucharadita de pimentón

Un chorro de aceite de oliva



PREPARACIÓN

Echar los garbanzos en la olla rápida y añadir el resto de ingredientes pelados y partidos en trozos: patatas, cebolla, tomate y zanahorias. Añadir el pimentón y el aceite, el laurel y las pastillas de caldo. Cubrir todo con agua y cerrar la olla, poniéndola al fuego durante 25 minutos. Retirar y dejar que se enfríe. Retirar el caldo y triturar todos los ingredientes. Añadirle caldo según como os guste de espesa la crema.



OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO

Mi nuevo descubrimiento, la olla a presión, parece que se está haciendo un hueco en mi cocina… aunque todavía le tengo bastante respeto (esos ruidos que hace cuando cuece me siguen dando terror, jaja!). Si no tenéis, pues a una cazuela normal y a esperar más rato para la cocción. La receta no tiene mucho misterio, lo hace todo la olla…y luego la batidora. Si queréis, podéis reservar y congelar el caldo que os ha sobrado para alguna sopa o receta.

 



Y vamos ahora con la receta “extra”, un aperitivo a base de garbanzos tostados que se hace al horno en un momento y al que le podéis añadir vuestras especias favoritas. Más sanos imposible. 


Si queréis ver la receta original de Iosune y Alberto, pinchad aquí.



Y esta es la mía:



INGREDIENTES

200 gramos de garbanzos crudos

El zumo de medio limón

Un cucharadita de pimentón

Una cucharadita de ajo en polvo

Una cucharadita de curry

PREPARACIÓN
Se dejan los garbanzos en remojo toda la noche y al día siguiente, escurridos, se precalienta el horno a 200ºC mientras se preparan. Para ello, se echan en un bol con el zumo de limón y las especias. Se mezcla todo muy bien para que se impregnen y se vierten sobre la bandeja del horno, cubierta previamente con papel vegetal. Meter en el horno y dejar que se tuesten durante unos 40-45 minutos.
Se conservan durante bastante tiempo en tarros herméticos. Una alternativa a las pipas, los frutos secos o las palomitas de maíz.




OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO

Están mucho más ricos que los garbanzos que vienen en los revueltos de frutos secos que se compran, os lo aseguro. Y sacian un montón. Además, podéis probar con diferentes condimentos, los que más os gusten, para hacerlos a vuestro antojos: más salados, más picantes…

¿Qué os ha parecido este dos por uno? Espero que os guste y disfrutéis de estas recetas tan sencillas, llenas de sabor... ¡y sanas!












martes, 17 de marzo de 2015

Brownie de remolacha




El brownie es quizá, para mí, el postre perfecto, tanto para el que cocina como para el que lo disfruta. Creo que pocos dulces hay más sencillos de hacer y que triunfen tanto. Además, tiene ingredientes fáciles, quiero decir, de esos que siempre sueles tener por casa, se puede hacer con un día de antelación (y gana en sabor), es rápido de preparar y servido templado con una bola de helado ya es la pera limonera.



Mi versión de toda la vida es una de mis primeras recetas en el blog, allá por 2009. Creo que es el postre que más veces he hecho en mi vida. Y siempre triunfa, os lo aseguro. Cuando vi la receta de este brownie especial, en Con las zarpas en la masa, supe que tenía que hacerlo. El resultado es espectacular, un postre superjugoso y con un sabor intensísimo a chocolate. Eso sí, si hay que ponerle un “pero” es que trabajar con remolacha cocida es escandalosamente sucio, parece que eres el protagonista de “La matanza de Texas”, con salpicaduras rojas por toda la cocina (por lo menos en mi caso).



Si queréis ver la receta original de Paula, pinchad aquí.



Y esta es la mía:



INGREDIENTES

300 gramos de remolacha cocida (dos piezas, aproximadamente)

200 gramos de mantequilla

250 gramos de chocolate para fundir (el de hacer postres)

3 huevos

200 gramos de azúcar moreno

60 gramos de harina normal

30 gramos de cacao en polvo

Media cucharadita de levadura química



PREPARACIÓN



Lo primero de todo es triturar la remolacha cocida, con la batidora, hasta que quede una masa. Pasadla a un colador para que vaya soltando el líquido mientras seguís preparando los demás ingredientes.

Se derrite el chocolate con la mantequilla en un bol. Yo suelo meterlo un par de minutos en el microondas si acabo de sacar la mantequilla del frigorífico, lo saco y voy dando vueltas con una cuchara, porque del calor que ya tiene terminan de derretirse los dos ingredientes y así no se queman por exceso de calor.

En otro bol se echan los huevos con el azúcar y se baten. Cuando esté integrado, se añade el chocolate y mantequilla derretidos y por último se agrega la remolacha, ya escurrida del todo.

Se integra bien y se echan los ingredientes sólidos (harina, cacao y levadura) que se mezclan al resto con la ayuda de una espátula.

En un molde se echa toda la mezcla y se hornea a 180ºC con aire durante unos 25 minutos.


OBSERVACIONES PARA PRINCIPIANTES COMO YO



Sobre todo, que no os eche para atrás el ingrediente estrella, la remolacha, aunque no os guste nada. Os doy mi palabra de que no le da nada de sabor, solo jugosidad, os lo aseguro. Es algo parecido a lo que ocurre con el pastel de zanahoria.



Solo hay que tener un poco de cuidado para deshacer la mantequilla y el chocolate sin que se quemen. Una manera un poco más larga de hacer, pero fácil igual, es poner ambos ingredientes en un bol a fuego lento e ir dando vueltas hasta que se deshagan.